Ser o tener, dos verbos que conforman el egoísmo colectivo que arropa estos tiempos. La sociedad se amplia y se desarrolla, sin embargo, su eje central, el ser humano, se estanca en el concepto de “tener” con rapidez dejando de lado el ser.
Una vida con vacio suele ser la frase de jóvenes y adultos, siendo esto el fruto de días de ansiedad e impulso en la lucha por obtener más pero un más material que consume el tiempo, el cual se vuelve precario para los sentimientos, la familia, los amigos, y que solo se centra en el poder y el tener.
Globalización, ampliación de mercados, tratados internacionales, sin embargo nuevos conflictos amenazan potencias mundiales, el incremento de muertes por bombas o balas perdidas es alarmante, y la furia mostrada por la naturaleza, devastadora. Diversas teorías sostienen el principio del mundo, desde la teoría del Big Bang hasta la evolución de los primates, sin embargo ¿Qué diferencia existe entre aquel principio y el hoy que parece el fin? ¿Qué ha desatado la furia natural? ¿Qué ha ocurrido con aquel mundo donde no había concreto y que con el paso del tiempo se fue habitando de niños que jugaban descalzos y el mayor temor no era más que a un ciclón?
Para muchos el fin es algo escrito, para otros un principio de que todo lo que empieza en algún momento ha de terminar, ahora bien, ¿Será el fin algo predestinado o algo que cada ser humano siembra en su paso por la vida? La conciencia, uno de los elementos más influyente en este tema pero uno de los más olvidados en estos tiempos, todos saben que hacer sin embargo ¿Cuántos hacen lo que deben hacer? Se invierten miles de millones en armas, bombas, misiles, armamento, pero ¿con que derecho o atribuciones se emplean dichas armas? ¿Con que atribución se acaba con la vida de personas sobre todo niños, cuyo único error fue jugar en una calle que minutos después se convierte en un campo de batalla?.
El índice de muertes, pérdida de miembros del cuerpo, familias devastadas, divorcios, engaños, pobreza, hambre, consumo de drogas, violencia etc., se incrementa cada año al igual que los desastres naturales. La niñez se evapora ante la delincuencia y precariedad, los jóvenes se vuelven soldados en la lucha por salir ilesos de un ambiente corrupto y de suministro de drogas, la adultez en su mayoría son adolescentes con niños en brazos, una mirada de angustia y la falta de pan para el día siguiente.
La seguridad se vuelve un espejismo en las calles, el miedo late fuerte en cada paso, en Iraq por miedo a otro coche bomba, en México por la incertidumbre de que le alcance una bala, y en nuestro país a ser víctimas de otro atraco, la violencia alcanza todos los rincones de nuestro planeta.
Es una odisea regresar vivo a casa y el pan de cada día es solo nuevas enfermedades, nuevas epidemias, angustia en los diarios y depresión en la juventud.
Más, no todo está perdido cada ser humano sabe qué hacer, por mínimo que sea hagamos ese llamado de conciencia, ese llamado a mejorar nuestro mañana, el tiempo para ser mejores espera, no discutan solo dialoguen, luchemos por preservar la unión familiar, unamos voces en contra de la guerra, levantemos la bandera de la paz, un voto para mejorar nuestra sociedad, todo en la vida pasa sin embargo la unión hace la fuerza, y uno a uno hacemos la diferencia.

Me encanta tu blog.
ResponderEliminarPersi
persefonededonlebum@yahoo.es
http://persefonededonlebum.blogspot.es
Gracias, tus escritos tambien me parecen buenos.
ResponderEliminar